Sin título, sin clasificación, sin nombre
Parece que el arte, en general, y la pintura, en particular, han de conllevar un compromiso por parte del artista, ya se trate de incorporar una técnica novedosa o experimental que ponga de manifiesto la habilidad o maestría del artista o su pertenencia a una determinada corriente o escuela, ya sea la inclusión de
En mi caso, se trata más bien de retratar aquello que capta mi atención y siento necesidad de hacer mío a través del lienzo y el pincel. No pretendo adoctrinar ni enseñar nada a nadie, tampoco siento la inquietud de experimentar con nuevos materiales ni busco una finalidad estética o colorista. Tan sólo pinto situaciones que me conmueven e interiorizo por motivos absolutamente dispares. El hecho de que se trate de personas desconocidas que habitan tierras lejanas no es más que un reflejo de la atracción que siento por todos los lugares apartados de nuestra civilización occidental que parecen enterrar secretos inconfesables bajo los velos que cubren a las mujeres o tras la mirada de un niño cuya sonrisa parece transmitir la eterna paradoja de la felicidad unida a la escasez.
Se trata, pues, de pintura a la carta, quiero que cada persona encuentre su propio título o asimile el cuadro que divisa a su propia vivencia, experiencia, inquietud, deseo, frustración, sueño. Lo más bonito no es dar directrices de cómo debe interpretarse un cuadro sino descubrir que cada uno hace su propia lectura.